Hábitat y alimentación lobo ibérico – Conflicto con el ser humano

África Banzo

Socia Capitalista
29
marzo 2021

Es en la zona noroccidental de la Península Ibérica donde podremos encontrar al carnívoro que más conflictos ha generado en los últimos años, el Lobo Ibérico (Canis lupus signatus). Un poderoso animal, provisto de unos magníficos colmillos que harán que sus ataques en grupo a otras especies sean, la gran mayoría, fulminantes.

Los últimos censos (hay variabilidad según conveniencia) hablan de unos 2500 ejemplares que se reparten por los bosques, zonas de montaña e incluso de cereal de Castilla y León, Asturias, Galicia, Cantabria y norte de Portugal. Son zonas donde disponen del alimento necesario al compartir territorio con otras especies como jabalíes, ciervos, corzos, zorros, tejones, liebres, conejos, ginetas, cabras montesas… Consiguiendo mantener un equilibrio poblacional de estas especies, regulando el número de individuos así como las posibles enfermedades que puedan sufrir. El mero hecho de que su sitio sea en la cúspide de la pirámide nutricional hace que su existencia sea esencial, son los principales encargados de cuidar y proteger la salud de nuestros ecosistemas. Son ellos los que ayudan en el control cinegético de especies.

Lobo ibérico

Como hemos mencionado, son animales carnívoros, cuyo principal alimento serán otras especies animales, a veces incluso carroña o frutos de temporada, situándose en la parte superior de la pirámide nutricional. Ésto hace pensar en primera instancia que sus individuos no tiene competencia ni control de población, dependiendo ésta únicamente del acceso al alimento y las posibles enfermedades con las que tienen que lidiar. Pero entonces aparece el ser humano… Aquí comienza su decadencia, ya que, desde hace muchos años, se le ha considerado un peligro para nuestras vidas, una competencia frente a nuestra alimentación e incluso un asaltador de rebaños, y eso que su instinto es huir del ser humano. 

“Pero realmente, ¿quiénes son los culpables, ellos o nosotros?”

Comienza entonces el grave conflicto en el que se ve involucrado sin ser consciente de ello. A veces, se ven en la necesidad de atacar nuestro ganado, provocando graves pérdidas, puesto que el ganado suele estresarse mucho cuando son acorralados, llegando a morir por las aglomeraciones y el ahogo, aunque no sea directamente por el ataque.

Pero realmente, ¿quiénes son los culpables, ellos o nosotros? Ellos atacan nuestros rebaños, sí, pero nosotros les robamos sus presas, nos adentramos y destruimos sus territorios, a veces incluso a ellos mismos les cazamos, de forma furtiva o no, como “trofeo”… ¿Trofeo de qué? ¿De intentar extinguir una especie? Entonces, ¿quién se merece la extinción?

Sólo la Madre Naturaleza debería ser la encargada de tomar tan escalofriante decisión… Lo ideal sería una coexistencia plena, en la que ambas partes pudiésemos disfrutar de la vida, una vida en la que ganaderos y lobos compartiesen y respetasen los territorios. 

Lobo Ibérico

Seguro que todos recordamos los cuentos de “Los tres cerditos”, “Caperucita”, “Los siete cabritillos”… Todos tienen en común el mismo personaje malvado. Pero entonces llegó Félix Rodríguez de la Fuente y nos enseñó lo maravilloso que puede llegar a ser el lobo.

El problema al que se enfrentan los ganaderos es la pérdida de grandes cantidades de dinero que invierten en sus animales, dinero que dejan de ganar para mantener a sus familias, los pequeños terneros, cabritos, corderos de los que sólo quedan pedazos, o incluso sus madres que ya no existen para amamantarlos… Una gran pérdida que deben cubrir los propios ganaderos, las personas de los pueblos más pequeños, los supervivientes de la España vacía, y por eso se merecen nuestro apoyo y respeto. 

¿Qué soluciones existen? Si fuera tan fácil ya no habría problema del qué hablaros, pero para la convivencia sí que hay opciones.

Testimonios de pastores y ganaderos de las zonas más afectadas cuentan que simplemente al proteger al ganado con mastines de trabajo, el problema llega a erradicarse o ser muy muy puntual. Si además, las altas esferas dignificasen el sector ganadero con subvenciones o ayudas suficientes, todo iría mucho más encaminado a esta coexistencia perfecta. Con suficientes ayudas se podrían conseguir mejoras en los vallados o incluso que se pudiese acompañar al ganado durante los pastos. Esto supondría una gran esfuerzo para ellos, un esfuerzo que hay compensar y apoyar, un esfuerzo en la lucha para que todos disfrutemos de la Naturaleza.

De hecho, se ha creado un grupo de resolución de conflictos, en el que todas las partes involucradas exponen sus puntos de vista y se intenta llegar a un acuerdo, buscando un punto central de beneficencia para todos.

Yo confío en una vida armónica, todas las especies conviviendo juntas, ganaderos y pastores que pronuncian orgullosos la palabra “lobo”, o “llobu” como dicen en Asturias y norte de Castilla y León, un lobo que cohabita con ellos y sus animales y ya no es un problema, es parte del mismo ecosistema.

El conflicto no nos beneficia a ninguna de las partes.

 

Lobo ibérico (Canis lupus signatus)

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